El pasado sábado fuimos testigos del concepto más personal del dúo británico, que, acompañado de una sobresaliente producción visual y de luces, y arropado por nombres de la talla de Mind Against y Âme B2B Jimi Jules, firmó una buena actuación en IFEMA
En esta temporada en Madrid, Zamna ha organizado dos eventos de gran formato: su festival Pulse of Gaia y el macroevento protagonizado por Black Coffee. Ambos tuvieron lugar en el recinto que se estrenó en septiembre de este mismo año en la Universidad Autónoma de Madrid, consolidando así la apuesta de la marca mexicana por la capital. En esta ocasión, Zamna volvió a confiar en Madrid y se trasladó a uno de los pocos recintos indoor de la ciudad capaces de acoger producciones de este calibre, dadas las limitaciones y restricciones de las administraciones públicas competentes.
Hablamos, cómo no, de CamelPhat Experience, una propuesta de música electrónica inmersiva encabezada por el dúo británico, acompañados de una cuidada selección de artistas invitados y una producción audiovisual de alto nivel.
Y, efectivamente, así fue. La producción fue uno de los grandes aciertos de la noche. Destacó el apartado de luces, con una paleta de colores variada y un efecto estroboscópico potente e impactante; pero sobre todo, los visuales: elegantes y muy bien ejecutados, lograron llamar la atención sin restar protagonismo a la música. A todo ello se sumaba un gran rombo colgante, suspendido sobre los artistas, que aportaba una identidad estética singular y reconocible al show.
En cuanto al sonido, sin ser el mejor que hayamos experimentado, sí estuvo claramente a la altura de las circunstancias, especialmente durante las dos últimas actuaciones de la noche, cuando la presión sonora se hizo más notable. Es habitual escuchar críticas sobre el sonido de IFEMA en este tipo de eventos de música electrónica, pero, afortunadamente, nuestra experiencia fue más que correcta, alcanzando sin dificultad un notable.
Donde, por el contrario, no se estuvo en absoluto a la altura fue en la organización. La señalización en los accesos al recinto, especialmente para llegar al Pabellón 8, fue escasa; apenas había personal disponible para orientar a los asistentes y, sin duda, el mayor problema fue la ausencia de un ropero. Esto obligó a muchos asistentes a bailar con abrigos y chaquetas en la mano o a dejarlos en el suelo o en las vallas de seguridad. La única alternativa ofrecida fue un sistema de lockers claramente insuficiente, que se agotó durante las primeras horas del evento pese al aforo previsto.
Más allá de este aspecto, que fue el único gran punto negativo de la noche, musicalmente el evento fue sobresaliente. Los primeros en pasar por la cabina fueron Patrice Bäumel y Julya Karma, dos nombres que, sin pertenecer al mainstream del panorama melódico, resultan más que familiares para quienes seguimos de cerca este sector de la electrónica. El neerlandés, con una extensa trayectoria y lanzamientos en sellos como Afterlife, Kompakt o Get Physical, y la artista vinculada al universo Innervisions, uno de los nombres más prometedores del subgénero, cumplieron con creces en la apertura de la noche.
Y es que Julya Karma no fue la única embajadora de Innervisions en pasar por IFEMA. Tras ellos llegó uno de los momentos más especiales del evento: el B2B entre Âme (en formato DJ con Kristian Beyer) y Jimi Jules. Durante una hora y media firmaron un set con BPMs más contenidos, pero cargado de la identidad inconfundible del sello: profundo, experimental y muy elegante. Sonaron temas que ya forman parte del imaginario de Innervisions incluso antes de su lanzamiento oficial, como ‘Race Car’ o ‘Whisper To Me’ de Jimi Jules. Un set perfectamente medido para su franja horaria: sin desgastar al público, pero sin caer en ningún momento en la monotonía.
A continuación, fue el turno de Mind Against. El dúo italiano, una de las formaciones más respetadas del techno melódico, fue, a nuestro juicio, el gran vencedor de la noche. Firmaron un set de auténtico sobresaliente: dinámico, con los parones justos y necesarios, algo menos melódico pero cargado de ritmo, y con la pista completamente entregada en todo momento. Sin duda, la actuación que más nos hizo bailar.
Finalmente, a las 4:30 de la madrugada, llegaba el gran reclamo del evento: CamelPhat. Fue en este momento cuando la producción visual alcanzó su punto álgido, con imágenes de ojos, manos entrelazadas y esculturas, todo presentado de forma elegante e impactante, perfectamente alineado con la identidad musical del dúo. Arrancaron el set con mucha energía, abriendo con ‘MY GIRLS’, y entraron en una dinámica muy característica: tras dos o tres temas más rítmicos, introducían una pieza de carácter más emotivo y melódico.
De esta forma pudimos escuchar lanzamientos recientes como ‘The One’, clásicos del dúo remixados como ‘Hope’, ‘For A Feeling’, ‘Spektrum’, o la ya mítica ‘The Sign’ junto a Anyma. Finalmente, para cerrar, optaron por una elección tan clásica como efectiva: ‘Blue Monday’ de New Order.
En definitiva, el resultado fue una noche de ensueño a nivel musical para los amantes de los sonidos melódicos, acompañada de una producción que no hizo más que elevar la experiencia. Lamentablemente, la organización fue el único aspecto que impidió hablar de una noche perfecta en el sábado madrileño, pero en cualquier caso esperamos que Zamna continúe apostando por la ciudad de Madrid más pronto que tarde.






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